Muchas veces, el camino empieza justamente ahí.
Si alguna vez comenzaste un huerto, sabes que el primer paso nunca es sembrar: es desherbar y remover la tierra. No se trata de hacer por hacer, sino de despedir aquello que quita espacio y nutrientes.
En nuestra vida personal, esa renuncia puede tomar muchas formas:
- Una relación o una ciudad que ya no encaja contigo.
- Una falsa estabilidad, un trabajo o una carrera por compromiso.
- Hábitos, sustancias o una alimentación que te resta energía.
- Una actitud defensiva: la necesidad de estar siempre con las armas en la mano.
Esta renuncia no te vacía, te abre a recibir. Te dispone a la práctica y al servicio de lo que consideras vital.
No se trata de renunciar a tu empleo de un día para otro, sino de soltar conductas y aspectos de tu día a día en pos de una elección consciente. No es un sacrificio visto como pérdida o sufrimiento, sino como el acto de emprender un camino para cuidar ese «jardín».
Es un camino a conocerte. Te propongo un reflexión: Simplemente, menciona tus hábitos diarios y tu entorno y OBSERVA.
Ese jardín es aquello que amas, tu propósito. Tal vez hoy no lo tengas 100% claro o apenas tengas una leve intuición, pero al quitar la maleza, el panorama se vuelve más nítido. Un acto lleva al siguiente y las cosas empiezan a suceder simplemente porque estás disponible.
Es una labor diaria. Es un paso a paso, un poco a poco. Es práctica y dedicación. No es matarse: es empezar a vivirlo.
Entonces, ¿qué maleza estás dispuesta a soltar hoy para preparar tu tierra fértil?
(Contame en los comentarios, te leo).
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Soy Jerónimo Alberto Delor, Coach Artístico, músico y fotógrafo. En mis sesiones de coaching artístico te acompaño a identificar esas «malezas», superar la parálisis y crear un plan de trabajo alineado con tu esencia.
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